Cómo configurar los registros DNS


Durante el último mes hemos ido publicando una serie de artículos que, paso a paso, pretenden asistir a todo aquel que con escasos conocimientos previos, tenga intención de generar su propia página web, ya sea personal, de una empresa o una agrupación. El primer escalón fue un artículo dedicado al registro del dominio, la segunda entrega contenía algunas indicaciones a tener en cuenta en el diseño de tu página, y la más reciente se centraba en recomendaciones para contratar alojamiento web. En esta ocasión, pondremos la atención en cómo configurar la DNS y dirigir tu dominio al ordenador donde has hospedado la página web.

Como se expuso en artículos anteriores, el dominio es el nombre de tu página web. La dirección que se escribe en el navegador y que dirigirá al visitante a tu portal sin que tenga que escribir la IP. Mientras que www.tupagina.com es fácil de recordar, nadie accede a la misma a través de su dirección IP, compuesta por muchas cifras. El Domain Name System (DNS), es decir, sistema de nombres de dominio, organiza e identifica dominios con una o varias direcciones IP. Ya hemos visto que existen planes de alojamiento que incluyen el registro del dominio. En estos casos o, al menos en su mayoría, no es necesario configurar el DNS para dirigir tu dominio al servidor, porque la empresa de alojamiento suele incorporar a los dominios sus servidores DNS preestablecidos. Sin embargo, cuando el registro del dominio y la contratación de alojamiento se han realizado a través de medios distintos, o si deseas dirigir tu dominio a tu propio servidor, es imprescindible configurar las direcciones DNS.

Antes de continuar, es necesario indicar y clasificar los distintos tipos de registro que se pueden configurar en el DNS. Existen varios tipos de relación entre dominio y servidor según las características de lo que quieres identificar:

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  • Registros A (del inglés Adress): dirigen tu dominio a la IP de tu servidor en el hosting que has contratado.
  • Registros NS (Name Server): especifican los servidores de nombres que tienen autoridad sobre el dominio.
  • Registros CNAME: establecen relaciones entre dominios (por ejemplo para redirigir tupagina.net a www.tupagina.com).
  • Registros MX: configuran el servicio de correo electrónico de una página web.
  • Registros PTR: son la opción inversa, dirigir una IP a un dominio. Se utilizan con poca frecuencia.

Si, como se ha dicho antes, tienes uno o varios dominios registrados en una empresa y el alojamiento de tu web en otra, se te ofrecen dos opciones. Por un lado, puedes gestionar las DNS en la empresa que te ofrece el dominio. Si la empresa te lo permite, sólo tendrás que crear un registro A hacia la IP de tu servidor en el hosting. En caso de que prefieras gestionarlo con el servidor DNS de tu empresa de alojamiento, deberás cambiar los registros NS de tu empresa de registro de dominio por los de tu proveedor de alojamiento. Entonces realizarás otro registro A, esta vez desde la gestión DNS del hosting. Generalmente, la información que necesitas para esta tarea, es decir, las direcciones y registros, te la proporciona la empresa de alojamiento.

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Lo que parece un proceso algo complejo en la teoría, resulta menos entramado en la práctica. A través de un panel de gestión al que se accede fácilmente desde el servicio de registro o de alojamiento, tu tarea será sólo la de introducir los nombres de los servidores DNS (ns.hostingdeejemplo.com, ns2.hostingdeejemplo.com...) y la dirección o direcciones IP del servidor DNS. Además, en muchos casos, los servicios de hosting incluyen la gestión de registros y extras como los MX y CNAME.

El proveedor de alojamiento suele tener en cuenta que tu dominio puede introducirse en el navegador de distintas formas, por eso automatiza algunos registros CNAME como por ejemplo el ya mencionado tupagina.net que redirige a www.tupagina.com. Pero puedes necesitar más registros CNAME para establecer más relaciones con otras alteraciones de tu dominio. Mediante las opciones de gestión que te ofrezca el proveedor, en este caso deberás introducir por un lado el nombre del dominio y, por otro, las alteraciones que quieras que dirijan a éste. Merece especial atención, también, la cuestión de los registros MX, dedicados al servicio de correo electrónico. Muchos planes de hosting, como se ha apuntado antes, integran varios servicios que pueden configurar directamente los registros necesarios. Algunos incluyen cuentas de correo, con lo que asocian por defecto los registros a la dirección IP del alojamiento. Si deseas cambiar el servicio de correo electrónico, los registros que deberás modificar son los MX, poniendo en su lugar la información que te proporciona el nuevo servidor de correo.

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Con la configuración de los registros DNS que, insisto, suele ser más fácil en la práctica que en la teoría, tu página web será completamente funcional y todo el mundo podrá visitarla a cualquier hora del día desde cualquier lugar con conexión a Internet. Así, y tras registrar el dominio, diseñar el sitio web y contratar el alojamiento, tu proyecto web está a punto para salir del horno y cumplir con los objetivos para los que fue ideado. Ahora bien, todo fluye, todo avanza, y es muy recomendable que, una vez hayas arrancado tu página web, sigas aprendiendo como perfeccionarla para ganar rigor, calidad y, como seguramente desearás, muchas visitas. Mejora tu página web registrando nuevos dominios, aprendiendo en profundidad técnicas y métodos de diseño web, utilizando tu ordenador o los ordenadores de tu empresa como servidores propios, etc. La cuestión es no dejar nunca de estar al día, porque Internet y las nuevas tecnologías representan un escenario en constante evolución y si no se tiene en cuenta y se evoluciona con él, se corre el riesgo de que el barco te deje en tierra.

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